Del trabajo de Norwegian People's Aid.

Organizaciones populares bajo creciente presión


En los últimos años, hemos visto una tendencia creciente a que las organizaciones humanitarias y sus empleados se vean sistemáticamente impedidos de realizar trabajos políticos u organizativos.

Westhrin es Secretario General de Norwegian People's Aid.
CORREO ELECTRÓNICO: generalsekretaer@npaid.org
Publicado: 2018-08-01

A principios de este año, el líder de una de las organizaciones socias de Norwegian People's Aid fue asesinado por paramilitares y obligado a pasar a la clandestinidad y esconderse. La organización trabaja para defender los derechos sobre la tierra y reclamarla. Restringir la capacidad de las personas para expresar sus opiniones, estar en desacuerdo con las decisiones de las autoridades o ser activo en las organizaciones es un fenómeno que se está extendiendo constantemente. En inglés, el fenómeno se llama "reducción del espacio" y con esto se entiende la oportunidad siempre limitada de ocupar espacio en la sociedad para luchar por los intereses o derechos de los grupos marginados.

El fenómeno puede tomar muchas formas y tener diversos grados de seriedad, pero común a todos ellos es que a las organizaciones o individuos se les impide sistemáticamente realizar trabajos políticos u organizativos. La sociedad civil está expuesta a todo, desde leyes que impiden la financiación, reglas complejas para registrar organizaciones, criminalizar protestas y asaltar propiedades, hasta ataques más graves como secuestro, encarcelamiento sin ley y juicio, tortura, amenazas, persecución y asesinato. Solo este año, los socios de Norwegian People's Aid han experimentado una serie de asesinatos de activistas. Quienes trabajan con los derechos políticos y la democratización son muy vulnerables.

Las leyes antiterroristas evitan la democratización

Trabajar contra el terrorismo es una explicación frecuente de por qué los estados adoptan leyes antiterroristas que disciplinan y controlan organizaciones que hasta hace poco se consideraban actores legítimos de la sociedad civil. Dichas leyes se han adoptado en varios países, desde Estados Unidos, Francia y el Reino Unido hasta Uganda, Kenia y Sudán. Los países del Medio Oriente toman la delantera en estrictas leyes antiterroristas.

Trabajar contra el terrorismo es una explicación frecuente de por qué los estados adoptan leyes antiterroristas que disciplinan y controlan a las organizaciones.

Entre 2012 y 2015, según el Centro Internacional de Derecho sin Fines de Lucro aprobó 120 leyes restrictivas en 60 países. Un tercio de estas leyes restringió la financiación internacional, la mitad cubrió el marco legal para las organizaciones de la sociedad civil y un quinto impuso restricciones a la libertad de reunión. Los trucos se copian de un país a otro.

Hasta hace unos años teníamos fe ...

Suscripción NOK 195 / trimestre


Estimado lector Ahora has leído los 3 artículos gratuitos del mes. Entonces tampoco iniciar sesión si tiene una suscripción o nos apoya suscribiéndose Suscripción para acceso libre?